viernes, 8 de diciembre de 2017

Marco teórico

A muchos niños, sobre todos a los adolescentes, les preocupa su aspecto físico y algunos se sienten acomplejados con su cuerpo. Esto es particularmente cierto durante la pubertad, momento en que experimentan importantes cambios corporales y en que han de afrontar nuevas presiones sociales.
Desafortunadamente, en una proporción de niños y adolescentes que va en aumento, esta preocupación puede llegar a convertirse en una obsesión que, a su vez, puede derivar en un trastorno de la alimentación. Los trastornos de la alimentación, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, provocan fluctuaciones exageradas en el peso, interfieren en la vida diaria y pueden repercutir negativa y permanentemente sobre la salud.
Los padres pueden contribuir a que sus hijos no desarrollen este tipo de trastornos favoreciendo el desarrollo de la autoestima y las actitudes sanas en relación a la alimentación y el aspecto físico. Si le preocupa la posibilidad de que su hijo pueda estar desarrollando un trastorno alimenticio, es importante que intervenga y busque atención médica adecuada.
Sobre los trastornos de la alimentación
Por lo general, los trastornos de la alimentación incluyen la presencia de pensamientos y sentimientos negativos y de autocrítica sobre el peso corporal y sobre la comida y de hábitos alimentarios que interfieren en el funcionamiento normal del cuerpo y las actividades cotidianas.
Las personas con anorexia tienen miedo extremo a aumentar de peso y una visión distorsionada del volumen y la forma de sus cuerpos. En consecuencia, se esfuerzan por mantener un peso muy bajo. Algunas reducen la ingesta de alimentos mediante dietas, ayuno y/o ejercicio físico excesivo. Intentan comer lo menos posible e ingerir la mínima cantidad de calorías posible y suelen estar obsesionados con lo que comen.
La bulimia se caracteriza por atracones habituales seguidos de maniobras de eliminación de alimentos. Algunas personas que padecen bulimia pueden experimentar fluctuaciones importantes en el peso, pero raramente pesan tan poco como las que padecen anorexia. Ambos trastornos pueden asociarse al ejercicio físico compulsivo o a otras medidas para eliminar la comida ingerida, como el vómito provocado (o autoinducido) y el uso de laxantes.
Aunque la anorexia y la bulimia se parecen mucho, las personas que padecen anorexia suelen ser muy delgadas y con un peso inferior al normal, mientras que las que padecen bulimia pueden tener un peso normal o incluso sobrepeso.
El trastorno por atracones, la fobia a la comida y los trastornos de imagen corporal también se están volviendo cada vez más frecuentes en la población adolescente.

Es importante recordar que un trastorno de la alimentación es muy fácil que se vaya de las manos, puesto que se asocia a hábitos muy difíciles de erradicar. Los trastornos de la alimentación son problemas clínicos graves que requieren tratamiento profesional de médicos, terapeutas y nutricionistas.

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